Observatorio Astronómico de Forcarei
A finales de 2006, un grupo de astrónomos vocacionales de Galicia empezó a mover la idea de un observatorio propio. Un año después fundaron la Fundación Ceo, Ciencia e Cultura (FC3) y en 2009 abrió el Observatorio Astronómico de Forcarei (OAF), en la provincia de Pontevedra. Desde entonces la casa ha hecho dos cosas a la vez: ciencia de verdad y divulgación con vocación de escuela, con los niños y jóvenes como público preferente. Por sus cámaras han pasado supernovas y colaboraciones en el estudio de Objetos Cercanos a la Tierra (NEOs).
Cómo nació
El observatorio se asienta sobre una colina en As Casetas, a unos 3 kilómetros de Forcarei, entre los 670 y 676 metros de altitud. La zona está lejos de núcleos urbanos e industriales, y un sistema montañoso cercano lo protege de la luz que llega de Santiago de Compostela, A Estrada o Lalín. El resultado es un cielo oscuro y transparente, con visibilidad de 360 grados.
El telescopio grande
La pieza principal es un Ritchey-Chrétien Carbon Truss de RC Optical Systems, con apertura de 20 pulgadas (50,8 a 51 cm según la fuente), relación focal f/8.1 y distancia focal de 4115 mm (algunas referencias anotan 3705 mm). La cámara es una CCD SBIG STL-11000M con rueda portafiltros interna. Con eso, el OAF trabaja como observatorio semiprofesional: estrellas variables, fotometría CCD y colaboración con el Minor Planet Center (MPC) de la Unión Astronómica Internacional en el seguimiento de NEOs. El análisis de sus imágenes muestra que el «seeing» del lugar se mantiene a menudo en niveles óptimos durante toda la noche.
La visita
En verano, el OAF se convierte en motor de astroturismo. Las visitas guiadas duran unas dos horas: primero una charla con nociones básicas de astronomía y después, si el tiempo lo permite, observación por el telescopio. Hay que concertarlas antes por la web de la Fundación Ceo, Ciencia e Cultura. Están dirigidas a todos los públicos y suelen funcionar muy bien con niños, que salen de allí con la cabeza llena de preguntas. El recinto tiene rampa de acceso y puertas anchas, así que las personas con movilidad reducida entran sin problema.