En las gélidas y prístinas aguas del Lago Baikal, en Siberia, Rusia, se oculta uno de los instrumentos científicos más ambiciosos y singulares del planeta: el Telescopio de Neutrinos Subacuático Profundo Baikal, conocido como Baikal-GVD (Gigaton Volume Detector). Este colosal detector no busca estrellas o galaxias lejanas con luz visible, sino que persigue las «partículas