
En el vibrante corazón de Hong Kong, lejos de los tradicionales telescopios que escudriñan galaxias lejanas, se alza una institución fundamental para la vida diaria de la metrópolis: el Observatorio de Hong Kong. Fundado en 1883, este centro ha evolucionado de sus orígenes en observaciones astronómicas para el servicio de la hora y monitoreo de